Esa mirada de azul intenso

que me invita a ahogarme en el mar,

esa tímida y desafiante sonrisa que me llama,

me envuelve y me quebranta.

Ese olor de tu existencia cerca.

¡Esos son tus defectos!

Me dominan y me roban el aliento.

Pero entre la inmundicia

te encuentro más que perfecto,

quisiera hacerte motivo de mis versos

hombre que por siempre

has habitado en las penumbras de mis sueños.

Eres eso que me inspira, eso que siento,

eso que me mueve y despierta mi instinto.

Es que te encuentro tan perfecto

que no mereces uno solo de mis sentimientos,

me arrastras hasta el abismo

me llevas a quemarme en el infierno.

Eres ser de mis ensueños, lo que más deseo,

el calor que aloca mi mente y arde en mi cuerpo.

Eres también lo que tanto repudio,

contigo soy un árbol sin follaje, desnudo,

viviendo un otoño eterno,

no soy dueña de mi pensamiento.

Eres como el fuego con el bosque:

me consumes

y me dejas las tristes cenizas.

Aunque todo pareciera tan perfecto,

me muestras el infierno,

me arrastras sin compasión donde no quiero.