En una noche de invierno

en medio de la oscuridad

y un indescifrable silencio

donde el frío cobija mi cuerpo

mientras en mi mente se agolpan tus recuerdos.

En una noche de invierno,

donde la soledad es testigo de mi desvelo,

intento conciliar el sueño       

y más que dormitar

puedo sentir de nuevo tus besos.

En esta noche de invierno

me adentro en el azul del cielo

intentando hallarte en algún lugar del universo.

En el infinito, donde no puedo tocarte,

descubro, como dos luceros,

tus ojos que me miran desde lejos.

Quisiera alcanzarte, hombre de mis desvelos,

guardarte en lo más recóndito de mis adentros,

cuidarte para siempre,

que ya nunca escaparas de mis besos.